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19 de junio de 2026

Trojan UV-AOP: oxidación avanzada UV para eliminar contaminantes emergentes del agua

Cada vez es más habitual encontrar en el agua —ya sea de origen subterráneo, superficial o procedente de un proceso de regeneración— compuestos a nivel de trazas que las tecnologías convencionales no logran eliminar por completo. NDMA, 1,4-dioxano, productos farmacéuticos, pesticidas o los compuestos responsables de los episodios de sabor y olor en embalses son solo algunos ejemplos. Para los responsables técnicos de plantas potabilizadoras, EDAR o instalaciones de reutilización, el reto no es solo detectar estos contaminantes, sino encontrar una solución que los elimine de verdad, sin limitarse a desplazarlos de fase.

¿Qué son los contaminantes emergentes y por qué son tan difíciles de tratar?

Bajo este término se agrupan compuestos químicos presentes en el agua, el suelo o el aire que proceden tanto de fuentes humanas —vertidos industriales, escorrentía agrícola, descargas de aguas residuales— como de fuentes naturales, como los compuestos generadores de sabor y olor producidos por blooms de algas y bacterias. La lista incluye, entre otros, 1,4-dioxano, geosmina y MIB, NDMA, productos farmacéuticos y de cuidado personal (PPCPs), pesticidas y herbicidas, aditivos de combustibles como el MTBE o el BTEX, compuestos orgánicos volátiles (COV) como el PCE o el TCE, disruptores endocrinos y toxinas algales como la microcistina.

El problema de fondo es que muchos de estos compuestos no se eliminan de forma satisfactoria con las tecnologías habituales. El NDMA y el 1,4-dioxano, por ejemplo, atraviesan prácticamente intactos los procesos de membranas —incluida la ósmosis inversa—, la adsorción en carbón activo o el stripping con aire. Y en este último caso, además, el contaminante no desaparece: simplemente cambia de fase, del agua al aire, generando un residuo que sigue requiriendo gestión.

Cómo funciona la oxidación avanzada UV

El UV-AOP combina dos mecanismos fotoquímicos que actúan de forma simultánea:

  • UV-fotólisis: la molécula del contaminante absorbe directamente la luz UV, lo que rompe sus enlaces químicos y la reduce a sus componentes elementales.
  • UV-oxidación: se irradia con luz UV un oxidante disuelto en el agua, normalmente peróxido de hidrógeno. Esto genera radicales hidroxilo, altamente reactivos, que oxidan el contaminante rompiendo sus enlaces moleculares de forma prácticamente indiscriminada.

La mayoría de los contaminantes requiere la combinación de ambos mecanismos; algunos, como el NDMA, se tratan únicamente mediante fotólisis directa. En paralelo, el sistema sigue ejerciendo su función de desinfección, inactivando microorganismos sin generar subproductos no deseados como trihalometanos (THM) o bromato.

Por qué el UV-AOP frente a otras alternativas

Dos motivos explican por qué esta tecnología se ha consolidado como referencia para el tratamiento de contaminantes ambientales:

  • Rentabilidad: para determinados contaminantes, el UV-AOP es la única vía económicamente viable, precisamente porque membranas, carbón activo o air stripping no ofrecen un tratamiento completo.
  • Sin residuos: al romper el contaminante en sus componentes elementales, el UV-AOP evita el problema típico de otras tecnologías, que se limitan a transferirlo de una fase a otra generando un residuo concentrado que después hay que tratar o gestionar.

Equipos TrojanUV para cada necesidad de tratamiento

Dentro del porfolio de TrojanUV, dos plataformas dan respuesta a distintos escenarios de aplicación:

El TrojanUVFlex®AOP, basado en la tecnología Solo Lamp®, ofrece tratamiento de alta intensidad en un footprint extremadamente compacto. Incorpora una estrategia de control avanzada orientada a cumplir de forma fiable los objetivos de tratamiento mientras se minimizan los costes operativos y se facilita el reporte a los organismos reguladores.

El TrojanUVSwift®ECT utiliza lámparas de media presión y un sistema de control sofisticado para optimizar el tratamiento. Su footprint ultracompacto, combinado con una elevada capacidad de caudal, lo convierte en una solución especialmente adecuada como parte de un sistema multibarrera en grandes instalaciones municipales, donde resulta eficaz frente a los compuestos responsables de episodios de sabor y olor como la geosmina y el MIB.

Ambos equipos cuentan con validación mediante ensayos microbiológicos que respaldan la dosis UV necesaria para la inactivación de Cryptosporidium, Giardia y adenovirus, lo que permite integrarlos en sistemas multibarrera sin renunciar a la garantía sanitaria.

Una tecnología con recorrido probado

TrojanUV cuenta con experiencia consolidada en la aplicación de UV-AOP a gran escala, abarcando los tres grandes ámbitos donde aparecen estos contaminantes: la remediación de acuíferos afectados por disolventes clorados y 1,4-dioxano, la regeneración de agua para reutilización indirecta —donde el UV-AOP actúa como barrera adicional frente a NDMA, 1,4-dioxano y compuestos farmacéuticos que pueden no quedar retenidos en los procesos de membranas— y el control estacional de episodios de sabor y olor en captaciones de agua potable afectadas por blooms de algas, combinando esta función con la inactivación de Cryptosporidium y Giardia en una misma instalación.

Una solución para un reto cada vez más presente

A medida que los límites de detección analítica mejoran y la normativa sobre calidad del agua y reutilización se vuelve más exigente, la presencia de contaminantes emergentes deja de ser una cuestión puntual para convertirse en un parámetro de diseño habitual en nuevos proyectos y en la modernización de instalaciones existentes. El UV-AOP ofrece una respuesta técnica sólida, validada y sin generación de residuos adicionales.